El club de la comedia (5); Los velatorios:
Buenas noches.
Vengo de un velatorio... Se ha muerto el abuelo de un colega y le he acompañado
al tanatorio... Y la verdad es que el tanatorio es un sitio curioso...
Hay hasta bar, que por cierto, tiene mucho ambiente, porque es el único
que no cierra en toda la ciudad...
Lo primero que te encuentras al llegar allí son un montón
de coronas de flores... ¡Qué digo yo...! ¿Por qué
le llamarán a eso "corona”? Yo no he visto nunca a un
muerto con eso en la cabeza... Más que una corona parece un salvavidas,
que hay que tener mala leche para regalarle a un muerto un salvavidas.
Y los mensajes que llevan, son para leerlos: "Tus nietos no te olvidan",
"Tus compañeros de oficina no te olvidan". Que tu piensas...,
pero, ¿a quién se lo dicen? ¿al muerto...?. Los muertos
no parecen muy aficionados a la lectura. Y además, ¿cómo
que "no te olvidan?". Pero hombre, ¡si se acaba de morir!
¡Cómo para olvidarse!:
- Oye, ¿qué hacemos aquí en el tanatorio?
- Pues no sé, no me acuerdo muy bien, ¡creo que se ha muerto
el abuelo!
- ¡Vamos a preguntarle al camarero!
Yo creo que el bar es la clave del tanatorio. Porque si no fuese por las
copas que se toma el personal no se entiende todo lo que pasa allí:
Para empezar, el negocio se llama ¡Pompas fúnebres!. ¿Qué
falta de respeto es esa?... ¡Pompas fúnebres!, parece la
marca de un champú para difuntos: "Pompas fúnebres,
¡el champú que no irrita los ojos!".
Y después de lavarle la cabeza al muerto con el champú "pompas
fúnebres" nos vamos de marcha..., de "marcha fúnebre"...
¿Marcha fúnebre? ¡Esto ya es cachondeo! ¡Seguro
que irse de marcha fúnebre es ir a mover el esqueleto!
Pero menos sentido todavía tienen las conversaciones de la gente.
De repente llega un tío y dice: "No somos nadie!". Pero
¿cómo que no somos nadie? ¡No serás nadie tú!
¡Yo soy un tío de puta madre! Y otro suelta... "Hoy
estamos aquí y mañana estamos allí". Hombre,
mira, eso es lo bueno de tener coche...
En los velatorios te das cuenta de que si quieres que hablen bien de ti,
no hay como morirse. Si por ejemplo, tú eras un ludópata,
la gente dirá... "No tenía nada suyo"... Y si
tenías muy mala leche... "Parecía que se comía
el mundo y luego no se comía a nadie...".
Y aquí la cosa se anima y salta uno: "Y hablando de comer,
¡cómo le gustaba el pollo!. ¿Os acordáis de
aquella vez que se comió cinco pollos de una sentada...?".
Y otro: "¿Y la vez que tiró un tabique con el hombro?.
Que me van a perdonar, pero si se comía cinco pollos seguidos y
tiraba tabiques con el hombro, lo raro es que no se hubiera muerto antes.
Y con estas anécdotas del muerto a la gente le da la risa floja
y de repente uno dice: "¡¡Aaaaaaay!!... si no nos reímos,
¿qué vamos a hacer...?". ¿Cómo que qué
vamos a hacer? Pues llorar, cojones, ¡qué para eso estáis
en un velatorio!
Y entonces se crea un silencio incómodo, hasta que a alguien se
le ocurre algo original que decir... "Pues mira, ya ha dejado de
fumar...". Bueno sí..., el muerto ha dejado de fumar, pero
los demás no paran... Que se forma allí un ambiente que
sólo falta que salga Michael Jackson bailando el Thriller... Yo
creo que en vez de ponerle velas al ataúd le deberían poner
faros anti-niebla... ¡Es que es muy fuerte! Los muertos se van al
otro barrio ahumados, como los salmones. Vamos, que si llegas tarde piensas...
"Coño, ¡qué los familiares ya lo están
incinerando por su cuenta!".
Pero a mi las frases que más me impresionan son las que se dicen
en el "pésame"... "Te acompaño en el sentimiento...!".
O esa otra que dice... "Ha pasado a mejor vida", que en eso
sí que tienen razón... Porque toda la vida con muebles de
aglomerado de Ikea y cuando te mueres te meten en un ataúd de roble
macizo... Y a lo mejor te has pasado la vida conduciendo un Opel Corsa
y ahora te vas al otro barrio en un Mercedes de puta madre... ¡Y
con chófer! ¡Muy bien!. ¡El coche más seguro
del mundo! ¡A buenas horas!.
En fin, yo no tengo claro lo que quiero que hagan conmigo cuando me muera.
Había pensado en la incineración, pero no me convence. Porque
van los familiares con las coronas de flores y el ataúd, y al rato
salen con una copa de cerámica y claro, entre las coronas y la
copa parece que han ganado la vuelta ciclista a España.
Por eso estoy pensado en donar mi cuerpo a la ciencia. Así ni velatorio
ni nada. Las orejas las donaría al museo de cera, con un tapón
mío hay cera para hacer los Tres Tenores... El corazón a
Anne Igartiburu, para que haga: "Hola, corazones... Hoy tenemos Corazón
Golfo"... Y el hígado que se lo den a J.B., que se lo han
ganado.".