Horacio Licera; La Bandera:

En la clase media tenemos un dicho que a esta altura se ha convertido en un proverbio rector que merecería estar esculpido al pie del microondas. “Habeum miserae vero non video” que aunque no quiere decir que seré un miserable pero tengo video, está imbuido de ese espíritu: “Si hay miseria que no se note”. Enarbolando una bandera con dichas palabras bordadas hemos salido maltrechos pero triunfantes de distintas crisis económicas que azotaron este país.
Seguramente todos recordamos aquellas crisis pero desconocemos que existe una bandera, escudo y prócer que nos representan, y de la cual le daremos una versión explicada ignorando olímpicamente la sabiduría de otro milenario proverbio que dice que una imagen vale por mil palabras. Nuestra bandera fue creada por Juan García un humilde trabajador que un día se lavó la cabeza con champú y nunca más quiso volver al jabón blanco. Esa misma mañana corría una tenue brisa y sus cabellos ondeaban por primera vez. Facundo Matías, como le gustaba a Juan que lo llamasen sus amigos, miró al cielo escrutando la inmensidad. Entrecerró los ojos y enfocó aquella intima pregunta: ¿Porque demonios no estaré yo viajando a Europa como la gente que va en aquel avión?.
Montado en aquella módica ira, decidió conquistar bienes que le estaban negados y ya que estaba mirando al cielo creó la bandera que encabezaría su noble causa y que a la postre miles seguirían. Arrobado por aquel cielo decidió no solo hacerla de fondo celeste sino que le atravesó en diagonal una franja de bordes difusos que se evapora lentamente, como el inspirador rastro del avión a reacción, pero que algunos expertos en heráldica ven como la metáfora de la clase media dentro de la sociedad.
En el centro está el escudo donde su cuerpo principal es un triangulo con contorno de trompo en inquietante equilibrio. A ambos costados dos ramas de olivo representa la gloria. La gloria de poder tener en la mesa una lata de aceite de oliva envuelta en una servilleta blanca y no una botella plástica con la leyenda “mezcla”. En la parte superior los tres característicos monitos que se tapan la boca, las orejas y la boca simbolizando el perfil político.
La boca tapada representa lo poco conveniente de expresar abiertamente las ideas políticas o participar en ellas. Los ojos tapados representa al indulgente dicho : “Que roben pero que dejen vivir”. Finalmente las orejas tapadas nos protegen de los discursos políticos que generalmente empiezan así: “….Conciudadanos, hoy es menester el esfuerzo de todos…” A sabiendas que la palabra “todos” es un simple eufemismo para referirse a nosotros. El triangulo está dividido en cuatro. La parte superior izquierda tiene dibujada una casita con techo de tejas y la sigla 0km sobre un fondo verde esperanza. Es el final de la carrera. En diagonal sobre un fondo terroso un teléfono, el principio de la carrera, la frontera. Nadie puede estar de este lado sin al menos tener teléfono.
Los otros dos sectores menos filosóficos tiene que ver con lo cotidiano. En el superior derecho tres coloridas tarjetas magnéticas. La de crédito y dos más es el número mínimo para exponer en la billetera (podemos abultar con algunas ya vencidas o la de la AFJP). Y finalmente en diagonal a aquella, un símbolo agarrado con abrojos que se cambia cada año. En la prehistoria fue el televisor a color después el lavarropa automático, hace poco la video y hoy el reproductor de MP3 o la grabadora de CD en la compu. Dura carga la de sostener con honor esta bandera y sobre todo con constantes batallas que nos llegan en forma de “ajuste” y constantes desafíos que nos llegan semanalmente y en forma de oferta en las revistas de los supermercados.