Patricia Suárez; Comerse a Teodorico:
Un granjero. Sostiene sobre una mesa de madera basta frente a él, un gallo muy vistoso. Junto a su mano derecha hay una cuchilla.
Granjero:
Después de once años, me dirás... Estoy forzado,
Teodorico. No es por mi gusto. Fue el granizo. (Enfático) Ya
sé, ya sé que tendría que haber asegurado la
cosecha... Pero necesitaba pagar la deuda del hospital... ¿Qué
culpa tengo yo de haberme roto la pierna? Te ruego que no me mires
con odio. Odio no, Teodorico: fue la fuerza de las circunstancias.
¿Qué? ¿Qué estás cacareando? ¡Yo
no estaba borracho! Jamás me emborracho. (Calmo) Pero había
sido el Día de la Independencia, ¿qué iba a hacer?,
¿quedarme como un idiota mirando como Myra bailaba con otro?
¿rehúsando tomar su ponche y que ella interpretara que
yo le hacía un desprecio? (Larga pausa) Sí, bebí
siete vasos. De amor por ella. Para que se sintiera querida, apreciada
como licorera... ¡No! No te estoy dejando para irme con ella.
¿Cómo se te ocurre? Sí, sí: es que veo
en tus ojos que eso es lo que piensas. Ah... volvemos a las viejas
heridas... Juraste que no ibas a reprochármelo más y
ahora... ¡Perjuro! Cinco hembras tenías, cinco, para
ti solo. ¡Y yo tenía hambre! ¡Fue un año
de sequía! ¡El maíz estaba como embrujado, no
crecía! (Chillando) Yo no... yo no... ¡basta, basta!
No me digas que eras un patriarca y yo arruiné tu vida... (Esgrime
la cuchilla, la afila). Me has hecho perder la paciencia... (El gallo
canta. El granjero rompe en llanto): ¡Voy a extrañarte
tanto, Teodorico! ¡Once años anunciando la salida del
sol! ¡Once! (El gallo picotea "cariñosamente"
al granjero). ¿Qué? No... ¡Noooo! Eso sería
terrible, Teodorico. (Conciliador) Es... un poco perverso... Kitty,
es una buena gatita... ¿A la olla? ¿Kitty? No... ¿Con
zanahorias y cebollas? (El granjero se da vuelta, esconde la cuchilla
y llama al gato): Mish, mish... Kitty, Kitty, ven con papi...