Sueño de una noche de verano; William Shakespeare:

Helena:
¡Cuánto más felices son algunas más que otras!
Para Atenas soy como ella de hermosa,
Mas, ¿de qué me sirve? No lo cree Demetrio:
Lo que todos saben no quiere saberlo.
¿Qué él yerra adorando los ojos de Hermia?
Yo tampoco acierto amando sus prendas.
A lo que es grosero, deforme y vulgar
Amor puede darle forma y dignidad.
Amor ve con la mente, no con la vista;
Por eso a Cupido dios ciego lo pintan.
Y no es que a su mente la guíe el cuidado,
Que alas y ceguera hablan de arrebatos.
Por eso se dice que Amor es un niño,
Pues ha errado mucho con quién ha elegido.
Y si los muchachos jugando se mienten,
Así el niño Amor es perjuro siempre.
Antes que Demetrio de Hermia se prendara
Sus votos de amor eran granizada.
Llegando al granizo el calor de Hermia,
Con él derritió todas sus promesas.
La fuga de Hermia le voy a contar:
Mañana en la noche él la seguirá
Hasta le mismo bosque. Cuando oiga mi anuncio,
Si me da las gracias, las dará a disgusto.
Mas yo de este modo la pena compenso
Viéndole ir allá, y luego al regreso.